Traducida al alemán (In einer Nacht in einer Bar, traducción de Alexander Dobler, Ullstein, Berlín, 1997), al danés (Min Preis er Ingen, traducción de Peer Sibast, Husets Forlag/S.O.L., Arhus, 2000) y al ruso (Меня не купишь, Махаон, Moscú, 2006).

NOVELA

Mi precio es ninguno

Plaza&Janés, 1996; Espasa Calpe, 1999. Prevista la reedición en Siruela, dentro de la Serie Max Lomas, para 2021

La desaparición de tres kilos de cocaína es la excusa para narrar una historia de amor cargada de pasión, venganza y lealtad entre Max «El cojo» y Elsa, mediante una trama de bajos fondos, gente peligrosa y tratos ilegales, en la línea más tradicional de la novela negra al estilo de Dashiell Hammett o Raymond Chandler.

Max, que ha vivido y parece vivir sólo para la decadencia, suele matar su tiempo en un bar cutre de la noche madrileña. De pronto, como una ráfaga de vida, aparece una mujer despampanante que él recuerda muy bien: Elsa fue su gran amor y la causa de su ruina seis años atrás. Ella lo traicionó, o por lo menos eso cree Max. Sin embrago, las cosas no son tan sencillas y Elsa intentará explicárselo, aunque los hechos contradicen su versión: ella sigue viviendo con García, el traficante que dejó cojo a Max. Y éste está dispuesto a vengarse de él y de sus matones…

El autor logra una historia mordaz, irónica y brutal, que se sustenta en un agudísimo sentido del humor y constituye un singular homenaje a los grandes temas del hombre y la narrativa de todos los tiempos: la lealtad, el amor, la traición y la muerte.

Visión personal

Tenía ganas desde hacía tiempo de escribir una novela de género negro, algo que se traslucía en Algunas chicas son como todas, en la que Pablo lo está haciendo. Es una de las novelas con cuya escritura más he disfrutado. Creo que es la más cinematográfica de todas (aunque también creo que en ocasiones hay cierta ligereza cuando se dice de algunas novelas que son más cine que literatura). A mí me gustaría ser como Max, aunque algo menos borracho y, desde luego, con mejor suerte, y Elsa y García son dos personajes que me encantan; no es extraño, pues, que de cuando en cuando me asaltaran tentaciones de volver a ellos, a la época en que se conocieron, se enamoraron, se hicieron amigos y se separaron.

Mi precio es ninguno es una novela claramente deudora de toda una tradición, con sus reglas propias. Espero que tenga algo original. Al principio el título era otro, pero en Plaza&Janés tenían problemas jurídicos con el de otra novela, y lo tuve que cambiar, pues me dijeron que ya había una película de título idéntico al mío. Un par de años después comprobé que la tal película tenía un título simplemente parecido, y además, en su traducción, y no en su versión original. Una pequeña lección: a veces se ven fantasmas donde sólo hay sombras. De todas maneras, me gusta el título con el que se ha quedado, y lógicamente no quise cambiarlo cuando se publicó en Espasa.

En cuanto a las tentaciones que me asaltaban, acabaron cristalizando muchos años después en la Serie Max Lomas. Ahora el lector puede saber qué había pasado entre Max y Elsa antes de su reencuentro en El Gato Azul. Para ello, sólo tiene que adentrarse en Yo fumo para olvidar que tú bebes (Siruela, 2020).

Críticas

«Presentar esbozos en vez de elementos más o menos acabados corre el peligro de la esquematización. Martín Casariego ha evitado caer en ello gracias a los diálogos. Estos muestran un mundo mucho más complejo que el que aparece a simple vista y es gracias a éstos por los que los personajes descubren sus motivaciones. Podría argumentarse que la novela corre así suerte pareja a la del cine o el guión televisivo. Desde luego la narración debe mucho a esos elementos pero la estructura es esencialmente narrativa y no deudora de lo visual. De ahí que los personajes se descubran exclusivamente a través de las palabras y no de los gestos o de las actitudes. De ahí ese crescendo que recorre la novela y que se extiende desde lo opaco a lo que se muestra cada vez más transparente. De ahí, por tanto, ese estilo que lleva lo implícito hasta sus últimas consecuencias. Los grandes temas de la épica, el amor, la venganza, la traición… están presentes en Mi precio es ninguno vistos desde la óptica de la ironía cuando no abiertamente del humor. Esa actitud, profundamente moderna, esconde una valorización moral donde la sociedad se presenta como el reverso de la medalla de los valores que defiende. Martín Casariego ha sabido dar muestra de esa perplejidad mediante una historia que es clásica en el género, pero que adquiere el tono de una vindicación más oculta y que se enraíza en temas siempre presentes en la literatura».

Juan Angel JuristoEl Mundo-La Esfera

«Infatigable en su envolvente charla, irónica y mordaz si el asunto lo requiere, esa voz que sabe cambiar de registro con admirable flexibilidad reaparece en otro sujeto y cambia de tercio la conversación que se trae con sus lectores. […] un diálogo asombrosamente ágil y brillante, y unos cuantos temas escogidos como banda sonora para componer el encuadre de cada escena: para acalorar el ambiente, los escasos momentos concedidos a la nostalgia, o para incidir, con trágica ironía, en un final que se impone sobre las dos historias planteando su disyuntiva. Tiempo de amar, tiempo de morir».

Pilar CastroABC

«Hay en Mi precio es ninguno una historia que crece página a página, que refrenda los temas tópicos del género y por ende los de la literatura universal: el amor y la lealtad, la traición y la venganza o la muerte, reforzados, no obstante, por una actitud irónica que se engrandece bajo un epigráfico sentido del humor».

Pedro M. DomeneDiario de Córdoba

«Un lenguaje directo, de frase corta y un diálogo de jerga, con rasgos de ironía, incluso el sarcasmo más negro que nace de la visión estética de un escritor que hace de la escritura un arte de la palabra».

Diario de Terrassa

«Martín Casariego nos demuestra que sacudiendo los elementos clásicos de la novela negra también puede extraerse una obra divertidísima, llena de diálogos brillantes y personajes entrañables, en la estela (aunque con notables diferencias) de la línea paródica seguida por Elmore Leonard y otros».

Mosaico

«El resultat final és una novel·la dáquelles que es devoren i que tenen la màgia captivadora d´una prosa desmitificada, planera i ocurrent que juga amb els tòpics del gèner i que els actualitza e ils refresca amb una habilitat peculiar».

Jordi CerveraNou Diari

Primer capítulo

El reloj de la pared marca las ocho menos siete. Elsa lleva ya ocho minutos de retraso. Es uno de los días más cortos del año, y hace un par de horas que el sol ha tomado las de Villadiego. A veces pienso que si en diciembre viéramos en blanco y negro, no nos daríamos cuenta. Mírenme. Tengo buena facha, ¿verdad? Bien vestido y bien afeitado. Se nota que los zapatos son de estreno. No hace ni setenta y dos horas mi pinta era bastante peor. Es increíble lo que puede hacer el amor de una mujer por el aspecto de un hombre. Aunque la cicatriz en el cuello sigue igual, claro. Ni siquiera Elsa o Rosa son capaces de cambiar una cosa así.

-Un whisky con hielo. Dos dedos de whisky, si me haces el favor.

Pongo los dedos junto al vaso, para marcar la medida. El camarero, un adolescente escuchimizado, no se pasa ni media gota, no sé si porque una mano con tres gruesos anillos le infunde respeto, o porque tiene instrucciones de ahorrar. Miren mis ojos… ¿Qué ven en ellos? Sea lo que sea, seguro que otra cosa que lo que hubieran visto hace seis años. Hace tan sólo tres días, yo estaba sentado en este mismo taburete. Aunque no tode estaba igual. Por ejemplo, había un espejo cerca del reloj, que taparía esos dos agujeros que se ven ahora. Sobre el dintel de la puerta, ahora vacío, había una figura de porcelana de un gato pintado de azul. Pero hay dos cambios mucho más importantes: yo no esperaba a Elsa y el camarero era Toni, en vez de este palillo de Sabas. Y ya he dicho que mi aspecto era bastante peor…

Share This