Pisco sueña con el Capitán Caimán (Anaya, Colección El Duende Verde, 1997. Ilustraciones de Javier Vázquez). Recomendado a partir de 6 años.


Carta al lector: Cuando yo era pequeño, comía bastante mal (bueno, quiero decir que comía poco, no que enseñara la comida masticada y se me cayera y pusiera todo perdido). Ahora me gusta más comer, aunque procuro no pasarme, no vaya a ser que me salga un barrigón y cuando eche a andar parezca un tonel con patas. Recuerdo que en el colegio, un día, como nos obligaban a comer todo, mis amigos y yo tiramos la mitad de la comida debajo de la mesa, cuando no nos miraban. Y en mi casa cuentan que un hermano mío se acostaba con una bola de comida en la boca, y cuando se levantaba para desayunar, todavía la tenía... Éramos, claro, muy pequeños...

No entendíamos por qué nos obligaban a comer. ¡Era como una pequeña tortura! ¡Que nos dejaran en paz! Pero claro, las madres siempre se preocupan y se creen que los niños se van a quedar enanos y debiluchos si no comen.

Os cuento esto porque es la hora de cenar, y de un momento a otro van a llamar a Pisco y a Anita para que cenen... ¿Y qué les pondrán? ¿Algo rico o algo que no les guste nada? Y si no les gusta, ¿se escapará Pisco? Y si se esconde.... ¿se dormirá? Y si se duerme..., ¿soñará con su héroe, el Capitán Caimán? ¡Pronto lo sabréis!

Bueno, os dejo. ¡Me están llamando para ir a cenar! Si hay algo que no me guste, me prepararé yo otra cosa... Ser mayor también tiene sus ventajas ... ¡Hasta luego!

Primera página:

Pisco y Anita dieron de comer a Rigo, su hámster, porque era la hora de la cena. Pisco metió la mano en la jaula y lo acarició un poco. Anita metió un dedo, lo tocó con la punta y lo sacó inmediatamente, porque le daban miedo los dientes de Rigo.

-¡Qué chuto! -dijo Anita.

Pero la verdad es que Rigo nunca les había mordido. Su nombre completo era Rigoberto.