| Dos por dos (1994). |
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| Director: Eduardo Mencos. |
| Intérpretes: Ernesto Alterio, Pablo Carbonell, Carmen Arbex, Mari Carmen Tovar, Alex Angulo, Bernardino López Fitz. |
| Guión: Antón Casariego y Martín Casariego. |
| Fotografía: César Hernando. |
| Montaje: Fernando Pardo. |
| Productora: Bernuy Films y Escuela de Artes Visuales. |
| Estreno: 22 de mayo de 1997, Cine Palacio de la Música, Madrid. |
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La crítica ha dicho: •
"Dos
por dos: la tentación vive enfrente: Simpática y romántica
historia de amor vecinal a dos bandas. Ellos hacen la tesis mientras
buscan la síntesis con ellas. Una película divertida y fresca espléndidamente
interpretada por sus cuatro jóvenes protagonistas. Tal
vez Eduardo Mencos, el director de Dos por dos hubiera querido
contar su historia en Nueva York, o en San Petersburgo, o en la Luna
o en Júpiter, pero le hubiera salido algo más cara. Aquí con unos
cuantos personajes bien trazados, varias situaciones frescas y
entretenidas, unos diálogos graciosos y comprensibles y unas
interpretaciones simpáticas y naturales, consigue hacer una película
sin salir prácticamente de casa. O sea, a falta de gasolina,
ingenio. Y si no puedes construir tu cabaña en la cima, intenta
construirla en el valle, pero sólida. Debe ser realmente duro hacer
una película digna con medios tan escasos como los que aparenta Dos por dos, pero el conseguir estrenarla comercialmente ha
debido ser ya cosa de milagro.
Un producto absolutamente casero, hecho con las propias manos y a
fuego lento, en el que se aprecian los agradables sabores del
entusiasmo y las ganas. [...]" (E. Rodríguez Marchante,
ABC,
24-5-1997)
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“No sé si inspirado por el ejemplo de Kevin Smith pero, en todo caso,
utilizando la misma fórmula, Eduardo Mencos hipotecó sus
propiedades para dar a luz Dos por dos (una luz, por cierto, llena de saltos de raccord, como a
medio talonar, pero con el terrible encanto de lo chapucero); el
resultado es una película simpática, que tendría su hueco en el
inevitable Festival de Sundance y a la que, en plan moderno, podría
catalogarse como indie. Al menos, está hecha al margen de casi todo
y cuenta con esos dos elementos indispensables, morro y gracia, en
sus justas cantidades. Multiplicando
por dos, como su título indica, un punto de partida tan
arrebatadoramente original como es el de chico
encuentra chica, Mencos consigue, con una descarada exhibición
de dislexia narrativa, darle a su película un entrañable sabor
amateurista que termina por ganarse a todo aquel espectador que no
haya huido de la sala a los 10 minutos. Pero, en ese proceso de
meterse a su público en el bolsillo, cuenta con unos aliados
fundamentales que son quienes, al final, terminan adueñándose de
la película. Me
refiero, por un lado, a los hermanos Casariego, responsables del guión
(recordemos que Martín Casariego es uno de los escritores actuales
que mejor domina ese género, mis-problemas-con-las-mujeres,
con el preciso tono irónico-onanista), que regalan a la película
unos diálogos frescos, unas situaciones tan vergonzosas como
reconocibles y hasta un par de gags antológicos. Y por otro lado,
están los actores, que establecen una voluntariosa complicidad con
esta historia romántica cargada de patetismo cotidiano: un
irresistible Pablo Carbonell, entrañable y juguetón, un Ernesto
Alterio que borda su papel de pusilánime caradura, una pareja de
chicas, Carmen Arbex y Mari Carmen Tovar, que saben sacarle todo su glamour
de andar por casa al tópico de las vecinas de al lado... sin
olvidamos del siempre inspirado Álex Angulo, en un episódico papel
de portero baboso, y el mexicano Bernardino Pérez Fitz como un
mariachi trotamundos con vocación de alcahuete. Este puñado de
personajes desorientados en el Madrid estival termina por conformar
un cuadro de tintes naturalistas, un cuento
de verano casi rohmeriano, aunque prefiera reprimir su sarcasmo
en favor de la amabilidad. Ernesto
Alterio emplea aquí el mismo método de ligue canalla que Woody
Allen utiliza con Julia Roberts en Todos
dicen I love you. Una coincidencia curiosa en la que no existe
duda de plagio, ya que Dos por
dos lleva hecha casi tres años”. (Daniel
Monzón, Fotogramas, julio 1997). |
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