Días azules (2006).


Director: Miguel Santesmases.
Intérpretes: Óscar Jaenada (Boris) Javier Pereira (Álex) Javier Ríos (Carlos) María Castro (Estela) Celia Freijeiro (Genoveva).
Guión: Miguel Santesmases, Martín Casariego yAntón Casariego.
Fotografia: Alfonso Parra.
Música: Mastretta.
Montaje: Berta Frías.
Productora: Tornasol Films, Milú Films y Continental Producciones.
Estreno: 11 de agosto de 2006.

Sinopsis:

Galicia, un verano de hace siete años. Tres hermanos muy unidos, Boris, Carlos y Álex, pasan su último fin de semana de vacaciones en un pueblo de la costa. Desde la muerte de su padre, hace ocho años, Carlos, de 26 años, se encarga de administrar el negocio familiar, una imprenta. Boris, el mayor, de 28 años, es un bala perdida, un vividor que sigue en tercero de Derecho: con su desparpajo y su inmadurez es un foco de diversión y de tensión. A Álex, el pequeño, de 23 años, acaban de concederle una beca para hacer un máster en Estados Unidos, y es en el que todos confían para que triunfe en la vida. Estos días allí tienen un sabor agridulce, porque van a despedirse de la casa familiar en la que llevan veraneando toda su vida: acaban de venderla y eso también supone la despedida de su juventud, el cierre de toda una época.

 

En la hoja de los Renoir:

Días azules es una película sobre las cosas que cambian con el tiempo, y sobre las que no cambian. Habla de eso y de cómo nos enfrentamos a ello. Necesitamos siempre algo que no cambie a lo que agarrarnos, y los tres hermanos protagonisras se tienen, como una piña, hasta el punto de sacrificarse los unos por los otros [...] Habla de la importancia que el azar tienen en nuestras vidas, que es mayor de lo que queremos reconocer. El azar nos va haciendo. Como si viviéramos dentro de una corriente que nos arrastra y nos cambia.

 

La crítica ha dicho:

Una película naturalista, atractiva y adulta. Después de La fuente amarilla y Amor, curiosidad, prozac y dudas, dos películas de planteamiento interesante y resultados más que aceptables, Miguel Santesmases vuelve a hablar en esta tercera película de personajes a medio camino entre la juventud y la madurez. Aquí la trama se reduce a las descripción minuciosa de dos jornadas de la vida de tres hermanos separadas por siete años, pero íntimamente vinculadas por un suceso que marcó y cambió el rumbo de sus vidas. Lo esencial era que esos tres personajes estuvieran bien definidos y que la elipsis resultara comprensible. Tanto el guión, escrito en colaboración con Antón y Martín Casariego, como las interpretaciones de Javier Pereira, Javier Ríos y Óscar Jaenada, ayudan al espectador a la identificación crítica de personajes y hechos. Toda la acción transcurre en una playa gallega, cerca de la cual los hermanos tienen la casa familiar. Sus relaciones sentimentales, las huellas nunca borradas de unos padres ausentes, el fuerte vínculo fraternal y algunos otros secretos forman el sustrato de una película naturalista, atractiva y adulta, tal vez algo pausada, punteada por la omnipresente música de Mastretta e hilvanada por el sereno montaje de Berta Frías. ”. (Fernando Méndez-Leite, Guía del ocio, septiembre de 2006).

 

"Una curiosa y delicada fusión entre el azar y la voluntad es la base, y lo más impresionante, de esta hermosa película sobre el crecimiento, los recuerdos y la familia, que el director Miguel Santesmasesrealiza con energía y suavidad. De forma muy sutil, Días azules consigue poner en la misma trama expositiva elementos muy dispares, que van creando a medida que sedesarrollan la sensación de encontrarnos ante una historia conocida, o propia, que se presencia como un sueño o una serie de recuerdos. La historia, sencilla, no es ni más ni menos original que otras sobre el mismo tema: sin embargo está bien compensada en el habitualmente complicado fin de narrar dos tiempos dispares, y los personajes son una brillante luz que impulsa el resto del filme. Óscar Jaenada no deja de sorprender, pero también el dueto de Javieres, Pereira y Ríos, que dan vida a los hermanos Álex y Carlos, seducen al espectador con su trabajo. "Días azules" habla al corazón con una sencillez de la que muchos directores huyen, tal vez porque crear algo simple pero profundo es más difícil que poner en marcha enormes pirotecnias vacías de contenido. Tras el visionado del filme uno sale conmovido y con una sensación tan ambigua como la misma película: con ganas de llorar, pero también de reír, de comentar lo vivido, pero también de guardar un silencio meditativo y egoísta. (Yahoo-cine, agosto de 2006.Copyright © Uno 2006).

“...hay cosas que no cambian y otras que destroza el paso del tiempo. Ideas sencillas, pero cuando están bien contadas pueden ser motores que mueven muchas vidas, como las de esta obra sustentada por emociones y por actores excepcionales...”. (El País–OnMadrid Cine, 11 de agosto de 2006).