Entrevistas

Martín Casariego

Por Pedro Duque, en Qué Leer, octubre de 1999.

 

Martín Casariego engaña: con su convencional vestuario urbano y sus educados modales podría parecer uno de los miles de jóvenes profesionales que peinan nuestras ciudades con sus motos, pero su mirada le traiciona. Una mirada penetrante que busca los ojos de su interlocutor y se adueña de la situación. Son ojos de pistolero. De alguien que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Y lo que quiere Martín Casariego es ser escritor. Sus siete novelas, siete muescas en su pluma, dan fe de que lo ha conseguido. Con la última de ellas, La primavera corta, el largo invierno, ha dado un arriesgado triple salto mortal, una pirueta con la que pretende deshacerse del estigma de autor de novelas juveniles y guionista cinematográfico.

 

-La primavera corta, el largo invierno es una historia de amores excesivos...

-Sí, es una historia muy romántica, pero además es una historia sobre el cariño que se profesan dos hermanos, y, también una historia de soledad, de locura, de rebeldía y, en el fondo, la historia de un enfrentamiento con Dios. Es cierto que mi intención era escribir una novela romántica, algo que podría provocar en alguna gente un cierto rechazo, pero desde luego no está escrita a la manera de una novela rosa.

-El aspecto sentimental es fundamental en la novela ¿no temes que te tachen de cursi?

-Yo no creo que sea una novela cursi, tiene unas partes bastante duras, bastante fuertes, nada cursis, y, sí, también tiene otras que la gente puede considerar cursis. En cualquier caso con mis otras novelas he demostrado que puedo escribir cosas muy distintas. En La hija del coronel a la gente le sorprendía la crudeza de algunas escenas. Si hay alguien tan tonto que piense que el amor es cursi es su problema, no el mío.

-En cualquier caso has corrido un riesgo al reflejar el lenguaje intimo de los enamorados...

-Sí, yo creo que esta novela es arriesgada, es una novela a contracorriente, y puede que haya gente a la que le guste mucho y otra a la que no le guste nada. Pienso que va contra corriente en todos los sentidos: por la manera en la que está escrita, por su estructura, por su longitud. Si me doy el tortazo pues me lo pego, pero si no me lo pego creo que habré dado un salto bastante grande.

-El protagonista es un personaje atormentado y complejo, evidentemente es un retrato de tu hermano mayor, Pedro Casarlego Córdoba. ¿Por qué has sentido la necesidad de hacer de tu hermano el centro de la novela?

-A mí me interesan mucho las relaciones entre hermanos, y en este caso la figura del hermano mayor tiene algo que ver con mi hermano Pedro, pero la historia es inventada. En la novela hay versos de mi hermano Pedro, algo de la relación que tenía con él, pero también hay un paralelismo con las relaciones de Van Gogh y su hermano Teo, una historia que siempre me ha fascinado... Realmente sí, hay muchas cosas que son claramente de mi hermano, y otras que están desfiguradas. Pero solo mis hermanos y yo podemos saber lo que realmente hay de Pedro en la novela.

-¿Hasta qué punto te ha influido la presencia de Pedro a la hora de escribir?

-Creo que he tenido dos influencias muy claras: primero la de mis padres y mis hermanos mayores, todos ellos grandes lectores, que crearon el ambiente ideal para que el resto de mis hermanos y yo nos interesáramos por la literatura. Y por otro lado fue muy importante ver a mi hermano Pedro escribir y darte cuenta de que tú podías ponerte a escribir si te sentabas en una máquina y te lanzabas a ello. Cuando mi hermano empezó a escribir tenía unos 18 años y yo tenía 11. Mi hermano empezó escribiendo poesía y ninguno de los hermanos que nos hemos dedicado a la literatura escribimos poesía, no sólo por el respeto que nos merece, sino también quizá por el respeto que nos merece la figura de Pedro. Creo que el escritor que más ha influido en mí ha sido Pedro y también ha influido mucho en esta novela.

-La primavera corta, el largo invierno es también un libro de viajes...

La novela está dividida en tres partes. En una de ellas el protagonista ha de viajar para pagar lo que ha hecho, o mejor dicho, lo que le han hecho. Cuando tú me hablas de cursilería –protestas balbuceantes del entrevistador–, fíjate en lo poco cursi que es la novela: cada una de estas tres partes acaba con un fracaso.

-También has escrito libros de literatura juvenil ¿Encargos o elección personal?

-Todas las novelas que he escrito ha sido porque me apetecía. Si escribiera algo que no me apetece lo pasaría mal, y ya se pasa bastante mal cuando algo no te sale o se te complica, pero si comienzas con algo con lo que no te mueves a gusto... o te pagan una millonada, que no es el caso, o prefiero no hacerlo.

-¿Y por qué novela juvenil?

-Yo no veo una frontera tan clara entre literatura "adulta" y literatura juvenil. Creo que la literatura juvenil, más que una cuestión de edad es una cuestión de espíritu. A muchas novelas se les pone esa etiqueta, y lo peor es que mucha gente lo considera un género menor. Con la novela juvenil me siento como un pionero, cuando yo comencé apenas nadie lo hacia, quizá alguien con seudónimo, y lo hice porque me apetecía.

-¿Qué opinión tienes del mundillo literario?

-El mundo de la literatura visto desde fuera, como alguien aficionado a la lectura y que no tiene ningún contacto con él, es algo ideal: un mundo de gente al que le gusta leer, al que le gusta escribir, pero luego, cuando te metes, te das cuenta que es un mundo muy de apariencias, muy de colgar sambenitos, con tantas hipocresías, con tantas mezquindades, con tanto cotilleo, con tantos rechazos a priori, como cualquier otro mundo. A la larga te das cuenta de que ese mundo que tú habías idealizado se parece a todos los demás mundos, que no es para nada más elevado que otros. Creo que el mundo más puro de la literatura es el de alguien en su cuarto leyendo un libro, o el de alguien en algún lugar perdido escribiendo.

-También eres coautor de varios guiones. ¿Cómo llegas al mundo del cine?

-Mi entrada en el cine ha sido bastante casual, cuando yo publiqué Qué te voy a contar me llamó Fernando Trueba. Yo no le conocía en persona pero le admiraba mucho por Ópera prima, y me propuso escribir un guión para una serie de televisión que se llamaba La mujer de tu vida. Según parece le había gustado mucho mi novela y la agilidad de sus diálogos. A raíz de aquello escribí el guión del episodio titulado La mujer impuntual. Después de eso me llamó Martínez-Lázaro y me propuso escribir un guión con él, de ahí surgió Amo tu cama rica, un guión escrito entre Martínez-Lázaro, David Trueba y yo, aunque creo que hay una entrevista en la que David Trueba en la que poco menos me perdona la vida y me concede algo de protagonismo... algo que yo le agradezco mucho. Después llegaron Dos por dos, Razones sentimentales, La Fuente Amarilla, y justo ahora se acaba de rodar una película basada en una novela mía, El chico que imitaba a Roberto Carlos, con un guión que he escrito con mis hermanos Antón y Nicolás.

-Durante un tiempo estuviste al frente de un consultorio sentimental...

-Sí, en la revista Marie Claire. Lo llevé durante dos años, un consultorio sentimental en tono humorístico. No era una cosa seria y sesuda pretendiendo sentar cátedra ni muchísimo menos. Estaba escrito con humor, con ironía, con un poco de desvergüenza. Fue una experiencia divertida, lo deje a los dos años porque no me podía eternizar allí, ya comenzaba a aburrirme... No descubrí nada del mundo femenino que no supiera; se confirmaron mis sospechas de que hombres y mujeres básicamente nos parecemos bastante. Descubrí que los problemas sentimentales acaban siempre sien­do los mismos para todos.

-¿Has utilizado algo de aquello en tu trabajo?

-La verdad es que había material, pero no he utilizado nada. No sé si en un futuro Io haré. Creo que las historias se tienen que sentir dentro, si las encuentras fuera tienes que meterlas dentro y luego las tienes que sacar. A veces alguien me dice: "Mira te voy a dar el argumento de una novela increíble", te cuenta cuatro cosas y bueno.. sí, son increíbles pero no se pueden escribir. Para escribir una novela no basta cor un argumento, es algo que tienes que interiorizar, si no estarías constantemente escribiendo una novela tras otra como churros.

-¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?

Bueno, verás... llevo con esta novela casi ocho años, realmente la acabé hace cuatro y desde entonces la estoy reescribiendo así que tengo muchas ganas de escribir algo nuevo, pero de momento voy a ver cómo funciona esta, estoy algo nervioso y prefiero ver los resultados antes de embarcarme seriamente en otros proyectos. Tengo un par de novelas perfilándose.

-¿Así que crees que esta novela puede ser una inflexión en tu carrera literaria?

A lo mejor soy muy, presuntuoso pero creo que es una novela muy distinta a todo lo que se escribe y se publica hoy en día, y creo que no va a pasar desapercibida.

Personalísimo:

UN RECUERDO IMBORRABLE: Un viaje en coche a Suecia.

UNA SITUACION QUE ODIE: Llegar borracho a casa y que el taxista intente engañarme.

UN MOMENTO FELIZ: Justo antes de dormir.

UN AMULETO: La porra con la que atizo a los taxistas cuando llego borracho a casa e intentan engañarme.

UNA MANIA: Ser puntual (y que lo sean los demás).

SE ARREPIENTE: De nada.

QUERRÍA HACER ANTES DE MORIR: Despedirme de algunas personas.

LE DA VERGÜENZA: Hablar en ruso.

SUFRE POR: Más cosas de las que caben en este cuestionario.

MATARÍA POR: Por piedad y por todo lo contrario: por odio.