Una
de las mejores novelas del año pasado empieza así: «El coche circulaba
por la carretera asfaltada a ochenta por hora, no daba para mucho más,
con las luces largas que no iluminaban demasiado». Se titula La
hija del coronel y desgarra una historia de enamoramientos y
muertes en una Melilla de legionarios y pasiones. Su autor es Martín
Casariego Córdoba, de padre ovetense, que nació en Madrid en
1962. Licenciado en Historia del Arte, logró el premio «Tigre Juan» en
1989 por su primera novela, Qué te voy a contar, a la que
siguieron Algunas chicas son como todas, Y decirte alguna estupidez,
por ejemplo, te quiero, Mi precio es ninguno, El chico que imitaba a
Roberto Carlos y Qué poca prisa se da el amor. También
ha escrito cuentos infantiles y guiones para televisión y cine, como Amo
tu cama rica. La hija del coronel recibió el XXIX Premio de
novela «Ateneo de Sevilla».
-¿La
literatura tiene algo de enamoramiento?
-Sí,
cuando empiezas a escribir es porque estás enamorado de los libros y
estás dispuesto a darlo todo sin saber lo que vas a recibir a cambio.
-¿Corre
mucho escribiendo?
-Al
principio, sí. Una vez tengo pensada la historia, sé los personajes
principales, y tengo claro cómo va a terminar y a empezar, me lanzo a
tumba abierta. Luego llega la corrección y voy más lento.
-¿Le
preocupa que algunos críticos lo consideren intrascendente?
-Hagas
lo que hagas siempre te pueden atacar. Si escribes una historia con
acción, te pueden decir que es muy vacío y parece cine, y si escribes
una historia en la que no pasa nada, pueden decirte que es un ladrillo.
Con los años me importa menos, puede molestarme algo, pero nunca tanto
como para afectarme en lo que escribo después.
-¿De
dónde saca las historias?
-Las
ideas son muy simples, pero te tienen que ir ganando. Si te pones a pensar
argumentos se te ocurren seis en una tarde, pero luego seríamos incapaces
de escribirlos; te tienen que conquistar poco a poco. Nunca me he
precipitado porque la idea sea buena en sí. Dejo que crezca hasta que me
apetezca escribirla.
-¿Cuántas
veces ha dicho estupideces como «te quiero»?
-Me
he quedado más bien corto. Una de las cosas de las que te das cuenta con
los años es que hay que ser más valiente en la vida personal, no en esas
grandes aventuras de película que nunca tendrás. Yo he sido muy cobarde.
Quizá esa novela de la que sacas la pregunta la escribí para darme
valor.
-Una
curiosidad. ¿De dónde salió el título de
Amo tu cama rica?
-No
es mío. Estábamos dándole veinte mil vueltas, yo quería que se llamara
"La tuerca y el tornillo", pero no gustaba a nadie. Emilio
Martínez-Lázaro, el director, tenía el título de un corto suyo, Amo
mi cama rica, lo propuso y es el que quedó tras grandes discusiones.
-¿No
le apetece dirigir?
-Sí,
pero tengo que aprender bastante aun. Me da bastante miedo. Aunque tengo
ganas, como soy muy cobarde, lo tomaré con más calma.
-No
como otros.
-¿Lo
dices por Ray Loriga? No me parece mal que alguien lo haga, pero yo
no me atrevo. Si no dirijo nunca será una frustración, porque después
de hacerlo seguiría siendo escritor; no aspiro a convertirme en director
con larga carrera detrás. Tengo que ver más rodajes de cerca y de forma
continuada. He ido dos días a algunos y me he aburrido tanto que no he
vuelto.
-¿Está
criminalizado tener un estilo cinematográfico?
-La
gente que dice eso nunca ha visto un guión. Eso del estilo
cinematográfico es una gran mentira. Las novelas son novelas y cualquiera
de las mías requiere un trabajo de adaptación muy grande. He escrito
novelas y guiones y hay enormes diferencias. Suelen ser críticas producto
de la ignorancia o de la mala leche.
-¿La
literatura debe ser como el amor, que usted ha definido como pasión,
descontrol e imaginación?
-La
literatura que me gusta tiene mucho más que ver con la emoción que con
la inteligencia. La novela debe de estar bien pensada y estructurada, por
supuesto, pero lo que me importa más es la parte que tiene que ver con
los sentimientos.
-¿Qué
me va a contar en el próximo libro?
-Una
novela que estoy haciendo a saltos durante muchos años. Es una historia
dividida en tres épocas de la misma persona, contadas por el hermano
pequeño del protagonista. Es una historia de amor perfecta en la primera
parte, luego de desamor y, finalmente, en la tercera narro el viaje que
emprende para encontrarse de forma mágica al amor juvenil. No sé si va
ser un desastre o mi mejor novela, pero no será una novela más.
-¿Es
peligroso escribir sobre la ternura?
-Lo
es si te quedas a medio camino y resultas ñoño, pero si logras lo que te
propones es fantástico.
-¿Iría
de copas con un crítico?
-Si
no tiene mala leche, sí.
-¿Escribe
mejor enamorado o desenamorado?
-Desenamorado.
Hay más tiempo.
-¿Ajusta
cuentas con alguien?
-No
soy vengativo. Si alguien me ha hecho algo, lo olvido. ¿Para qué ponerlo
en la novela y recordarlo para siempre?
-¿Ha
enamorado a muchas chicas escribiendo?
-A
ninguna. Se liga más de torero o de cantante.
-¿Se
mueve mucho por los saraos literarios?
-Ni
mucho ni poco. Más que antes, pero porque conoces a más gente.
-¿Hizo
la mili?
-Sí,
pero no en la Legión. La única experiencia directa que hay en La hija
del coronel es que me iba después de comer con otros soldados
entre unos carros y desde allí veía a una chica montando a caballo. Así
es la primera aparición de la hija del coronel.
-¿Su
precio como escritor?
-Antes
casi ninguno y ahora espero que haya subido un poco más. No he sabido
negociar, ni siquiera tengo agente. [Actualmente sí tiene agente: Mónica
Martín de MBA Agencia literaria]
-Ha
escrito novelas de amor, de humor, policiacas, de aventuras... ¿Lo
siguiente será un western o una novela musical?
-Un
western no estaría nada mal... Me gustaría escribir una historia que
transcurra en la Edad Media, pero a largo plazo.